
Los mosaicos se conservan fragmentados, son geométricos y están realizados con teselas de piedra caliza de color blanco y negro de diferentes formas y tamaños, predominando las de forma cuadrada que miden 1 cm.
En las inmediaciones del solar en los que se han encontrado estos restos, se han realizado desde hace años otras intervenciones arqueológicas que han permitido conocer que a lo largo de los siglos I y II, especialmente a partir de los Flavios ( 69-96 d.C), la Carmo romana crece hacia el este y el sur. Estas zonas se encontraban sin urbanizar en momentos previos a la presencia romana en la ciudad, lo que posibilitó la construcción de grandes mansiones pavimentadas con mosaicos.